Ago 06
Conciliación de la vida profesional y personal
Decididamente, me gusta más que lo de conciliación de la vida laboral (que tiene un toque sindical añejo, y que conste que soy afiliado a un sindicato y simpatizante de otro) y familiar (creo que no necesariamente hay que conciliar trabajo y familia: se puede estar solo en el mundo y querer tener una vida propia). Viene esto a raíz de un reportaje que leí en un viejo suplemente de ABC que tenía por casa titulado “Empresópolis: otra forma de trabajar” (http://www.abc.es/hemeroteca/historico-04-03-2007/abc/Domingos/empresopolis-otra-forma-de-trabajar_1631791254329.html). Hacía referencia a las nuevas ciudades-empresa que el Santander y Telefónica han levantado en el entorno de Madrid. La primera, en Boadilla del Monte para 8.000 trabajadores. La segunda, en Las Tablas, para 14.000. Más allá del interés legítimo empresarial de evitar la dispersión de cientos de centros de trabajo por la capital y de mejorar la productividad, incluyen conceptos muy modernos que tienen que ver con los horarios de trabajo y la necesaria conciliación citada. Por cierto, que escucho y leo modelos más modernos (no sé si más sinceros) provenientes de fuentes empresariales que de fuentes sindicales, en muchos casos anclados en discursos muy viejos. Plantean, por ejemplo, flexibilidad horaria. El responsable de Recursos Humanos del banco lo explica: una franja horaria de siete y media de la mañana a las seis y media de la tarde en la cual cada trabajador cuadra su horario adaptándolo a su vida personal, luces de toda la Ciudad Santander que se apagan a las seis y media de la tarde (es un gesto, como una sirena, porque cada cual es muy libre de volver a encender el interruptor), la “prohibición” del propio Botín de no dar las llaves de las salas de reuniones a partir de cierta hora para que estas no se celebren…Todo ello parte una filosofía que comparto: “el activo más importante de las empresas son las personas”. Al menos así es en Nueva Imagen. Así, diseñar espacios de trabajo (en ello estamos metidos ahora en la agencia, aunque a escala), implica satisfacer las necesidades humanas del equipo (hijos, gestiones, ocio…), un entorno que tenga en cuenta las relaciones personales… Y no solo con la productividad como única meta: es también una cuestión de responsabilidad social, de compromiso con la calidad de vida de quienes forman la empresa. Así, en el caso de estas “empresópolis” existe guardería, transporte público para llegar, restaurantes, tienda, peluquería, gimnasio, tintorería, agencia de viajes y hasta campo de golf. En suma, nuevas formas de trabajar basadas en que las personas estén no muchas horas presentes en el lugar de trabajo sino horas muy productivas y eficaces. Nuevos modelos de empresa basados en la confianza, en la transparencia, en las personas, en estructuras más horizontales. Decía un teórico de la comunicación interna que “un empleado informado es un empleado feliz y productivo”. Parafraseándole, simplificando y creo que con unas gotas más de humanidad: “una persona feliz es una persona más productiva, pero, sobre todo, es feliz”.
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