Ago 13
Póngame cuarto y mitad de creatividad
El modelo de negocio de las agencias de publicidad tradicionales, que son la mayoría aunque nos esforcemos por evolucionar, implica que los servicios se cobran en relación al tiempo que lleva desarrollarlos, tiempos que en el peor y más frecuente de los casos se deben especificar por adelantado cuando el cliente a duras penas sabe lo que quiere, ni la agencia el esfuerzo real que va a suponer. Después se aplica una sencilla regla de precio por hora por el total de horas empleadas. En el caso más evolucionado, esta tarificación horaria se hace por perfiles, por entender que no todas las tareas requieren la misma cualificación de las personas que las realizan.
Ahora bien, creo que esto es un error de base y es un modelo que se debería reconsiderar. Las agencias, de publicidad, interactivas o de comunicación global como Nueva Imagen estamos en el negocio de la propiedad intelectual, no de la venta de tiempo.
Es frecuente ver como se valora un servicio en función del tiempo consumido, pero después resulta que genera un éxito importantísimo que cobramos una sola vez, pero el cliente utiliza durante varios años.
Por otra parte con el paso del tiempo las agencias se han convertido en generadoras de contenido. Eso es especialmente palpable en el área de Internet, con todos sus portales de contenido que diariamente alimentamos o microsites para apoyar acciones más puntuales, pero también es una realidad en los gabinetes de gabinetes de prensa y comunicación o en departamentos de eventos donde no sólo se organizan eventos, sino que en muchas ocasiones se crean completamente a partir de unas pocas ideas del cliente, que aunque fundamentales, no son suficientes. Al igual que cuando un estudio o un productor encarga un guión a un guionista o una editorial encarga un libro a un escritor. Y nadie imagina a un escritor o a un guionista, ni tampoco a la editorial o el estudio cinematográfico cobrando sus trabajos por horas. Los contenidos se cobran por su uso, por su valor, no por el tiempo que llevó hacerlos.
Supongo que la solución pasa primero por convencernos de que somos creadores, que tenemos derechos de propiedad intelectual, y que si en algún momento cedemos nuestros derechos debería ser a un alto precio.
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14 Agosto 2007 a las 8:12 am
Aunque no estoy tan seguro como dices de que en las agencias de publicidad tradicionales se cobre por horas (ojalá fuera así en muchos casos) sino que existen conceptos como honorarios de agencia que a menudo tiene que ver con el caché que la agencia tenga o crea tener y con lo que intuye que sus clientes están dispuestos a pagar, es cierto que las agencias, en todas nuestras facetas, somos generadoras de valor (y de lo contrario carecemos de sentido). Recientemente leía en un número atrasado del Magazine de El Mundo una entrevista a los diseñadores de Naranjito, la mascota del Mundial 82. Eran de una agencia sevillana de publicidad que cobró un “kilo” por la mascota. Poco después los derechos de televisión se vendieron por 1.400 millones de pesetas, de los que la agencia cobró lo que se imagina.