Ago 15
Inspiración, homenaje o plagio
Leo en El Correo una noticia sobre un presunto plagio de un logotipo del Gobierno de España respecto a otro del Gobierno alemán. La verdad es que se parecen bastante. Usted lo juzgará. En todo caso, aún cabe la duda. En un mundo en el que la comunicación y el diseño lo invaden todo, quienes trabajamos en esto llevamos un montón de referencias en nuestra memoria y a veces la creatividad y la copia se confunden. Aún recuerdo haber tenido alguna idea en alguna ocasión y parecerme tan buena y, por otro lado, tan evidente que he llegado a pensar: “Lo habré visto en algún sitio”. En fin, que las casualidades se producen. Recuerdo otra ocasión en que habíamos presentado una campaña a un cliente y pocos días después en otras latitudes y para otro tema también institucional pero que en nada se parecía se presentó a bombo y platillo otra campaña con idéntico eslogan. Con toda seguridad, fue casualidad. El eslogan servía para comunicar una cosa y otra perfectamente. Pero frente a la casualidad o el quién sabe está a menudo la certeza de la burda copia. En estos diez años me he enfrentado a varias: ayer mismo con una colección de pictogramas que hicimos para una página web y que habían sido literalmente “fusilados” por otra página, además del mismo sector. ¿Hay que recordar a alguien que lo que está en internet no está necesariamente a disposición de todo el mundo y que la propiedad intelectual y el copyright está igual de vigente que en el mundo físico? El penúltimo fue con el mismo cliente hace unos meses. Un Ayuntamiento de otro lugar de España decidió aplicar exactamente la misma imagen turística que nosotros habíamos creado para otra imagen turística. Nadie pide disculpas, los tribunales no son el estilo de Nueva Imagen y otra vez alguien cobra por copiar y alguien paga por algo copiado. Otra experiencia de hace unos años fue cuando nos copiaron una Guía del Emprendedor que habíamos hecho para el Ayuntamiento de Logroño. En este caso todo era nuestro: el concepto, los contenidos, los textos, el diseño, la maquetación. A una asociación de Soria le gustó tanto que la plagió al extremo de haber escaneado los textos y haberse dejado algún Logroño despistado… Y recuerdo dos o tres más en La Rioja de logotipos “inspirados” en otros (de un proyecto cultural, de un proyecto turístico), algún cartel. En fin, que el diseño no siempre es original, las agencias no hacemos todos lo necesario para defenderlo, a los clientes parece importarles poco y a río revuelto ganancia de pescadores que utilizan malas artes para faenar, o mejor, para hacer la faena.








