Ago 19
El coraje de ser originales
Se puede escribir en las páginas salmón de un periódico, ser profesor de IESE y, además, hacerlo bien. No solo en cuanto al contenido, que se supone, sino en cuanto a la forma. Es el caso de Santiago Álvarez de Mon, autor de libros con títulos tan sugerentes como “No soy Supermán”. Leo un artículo suyo en Expansión&Empleo titulado “Creatividad, la reina del baile”. En él da algunas claves para ser creativo: en la empresa, en tu actividad, en la vida… Las resumo por brillantes y compartidas: objetivos claros, ambiciosos y alcanzables; plazos exigentes (”con la eternidad como referencia la creatividad se evapora”); fuera jerarquías anquilosadas, jefes autoritarios; la creatividad se fortalece en el seno de un equipo armónico que rema en la misma dirección; el hombre masa y la igualdad ramplona son la antítesis de la creador, que precisa el reconocimiento individual: “dirigir no es eliminar las diferencias”; el confort es un virus demoledor al que hay que oponer “tensión, reto, hambre, optimismo”; para crear se necesita confianza en uno mismo y en los demás: el capital humano es un valor en alza; el conflicto, la polémica y el debate son necesarios pero luego… Fuenteovejuna; “la mente creativa no tiene conciencia del fracaso, es un paso más hacia el aprendizaje”; “no a las prisas de profesionales histéricos”: paciencia, perseverancia, humildad y humor; “el ruido y los decibelios espantan a la creatividad (…) hay que mimar la soledad, saborear el silencio”; la creatividad desgasta por lo que el descanso, el ocio, la paz y la serenidad son imprescindibles. En resumen, Álvarez de Mon propone un ambiente de trabajo donde el “niño” se atreva a imaginar y soñar y plantea la creatividad como una forma de ser, de trabajar, de vivir. Debemos tener el coraje de ser originales.








