Sep 22

Yo he venido aquí a hablar de…

Tag: PeriodismoJavier Alonso @ 1:11 pm

Antonio PuertaPaco Umbral… de periodismo. De periodismo y de televisión espectáculo. He preferido esperar un poco de tiempo para hablar de lo que me impresionó la cobertura informativa de dos muertes, la de Paco Umbral y la del futbolista del Sevilla, Antonio Puerta. Vaya por delante que no soy ni umbralista ni futbolero. He dejado pasar un poco de tiempo para estar seguro de lo que escribía y por respeto a los cuerpos aún calientes que otros no tuvieron. Paco Umbral tuvo en una ocasión el acierto o la desdicha de decir la verdad en televisión, de asegurar que había ido a un programa de televisión a hablar de su libro. Y eso, y su carácter áspero, le condenaron para muchos. La frase se hizo muy popular y él mucho menos. En realidad, siempre he pensado que dijo lo que muchos hacen y nadie parece haberse parado a pensar que quizás fue el programa de televisión o su presentadora quienes rompieron las reglas del juego. Tal vez habían pactado con él su presencia para hablar de su libro y ya en el plató intentaron utilizarle con otros fines. La promoción de libros, discográfica, etc. es algo a lo que todos estamos acostumbrados por los medios y nadie parece ponerle reparos. Pero tamaña sinceridad condenó a Umbral, que se apareció ante todos como maleducado, aprovechado y vete tú a saber qué más epítetos. Tal vez el pecado estaba al otro lado de la mesa. Lo cierto es que la televisión, que jugó esta mala pasada a Umbral, al que hasta sus enemigos reconocían y reconocen calidad literaria más allá de gustos personales, se la volvió a jugar en el momento de la muerte. Tuvo la mala suerte, o buena quien sabe, de elegir para morir el mismo día que el sevillista (para mí desconocido hasta unos días antes) Antonio Cuerta. Y el mundo del periodismo, y en especial la televisión hicieron el resto. Los informativos de ese día abrían con la muerte del jugador del Sevilla, de 22 años, y arrinconaban a una esquina de los noticiarios a Umbral. Esta práctica unanimidad me hizo pensar en el ABC del periodismo: en las 5 w’s (what, who, where, when y why, a las que se suele unir el how). Sin duda, ante estas dos muertes el dónde y el cuándo, que practicamente coincidían, ni eran las w’s más relevantes ni debían marcar la diferencia, el what (qué), evidentemente tampoco. Se trataba de dos muertes. Y, por tanto, parece que el who (quién) debería ser lo relevante. Uno era Umbral y el otro Puerta. O yo me he perdido algo o Umbral (tal vez por la televisión) era más personaje que Puerta. No escribiría yo hoy lo mismo, si se tratase de Raúl o Ronaldinho, cuya popularidad es estratosférica y ganan de largo al bueno de Umbral. Pero era Puerta. Quizás estoy equivocado pero ante una encuesta de opinión unos días antes de su muerte, creo que mucha gente hubiese identificado a Umbral como escritor (”¿Le llegaron a dar a este el Cervantes?” -se preguntarían algunos), columnista y a los más despistados al menos les hubiese sonado su nombre. Fuera del ámbito del fútbol, que algunos quedamos, (e incluso dentro) dudo mucho que el chico del Sevilla (que, por lo visto, había llegado a vestir la camiseta nacional) hubiese sido tan notorio. Por trayectoria, dudo también que ambas sean comparables. Quizás al chico de 22 años le faltó tiempo. No voy a poner a comparar ambas disciplinas, ambas respetables, literatura y deporte. Dios me libre. Parece, por tanto, que el why y el how pudieron con Umbral. Sin duda, como periodista no se me escapa, que la muerte de Puerta tuvo todos los ingredientes para el espectáculo mediático: era un chico muy joven (aún no le tocaba), presumiblemente sano y deportista, la antesala de la muerte le llegó en un abarrotado estadio de fútbol ante miles de aficionados (y otros millones lo vimos por televisión repetidas veces). Además, el ataque que lo tumbó le permitió levantarse y todos le vimos salir del estadio por su pie. Durante dos días de larga agonía estuvimos en vilo pendientes de los partes hospitalarios que no eran nada esperanzadores. Y por fin, murió. Pero tal vez lo más relevante fue el entorno: el siempre excesivo fútbol. Con un Sevilla excesivo que atraviesa el mejor momento de su historia 100 años después, que triunfa en España y en Europa, que gana títulos y que juega deliciosamente y que, para colmo, esos días tenía un compromiso europeo importante. Con una afición excesiva, la del fútbol en general y las del Sevilla y su eterno rival, el Betis, esos días también de luto. Con presidentes excesivos. Con excesivo negocio. Con excesivos minutos de televisión cada día. Aquí estuvo la clave. El chico Puerta pertenecía a un mundo, el del fútbol, que todo lo exagera: las victorias y las derrotas, como esta, la última para Antonio. Así que la televisión (y casi todo el periodismo) decidieron que la muerte de Puerta (al que “toda España lloró”, decían los presentadores de informativos excesivos) era más relevante que la de Umbral. Confío en que el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Ahora, solo un mes después, los cromos de Antonio Puerta se subastan en e-Bay y Google todavía encuentra casi el doble de páginas cuando escribes “Antonio Puerta” que si al buscador le preguntas por “Francisco Umbral”. No sé que dirán las wikipedias, las enciclopedias ni los libros de historia del mañana. Pero imagino que Umbral tendrá su justo reconocimiento en el futuro y el pobre Antonio Puerta el suyo.

Un comentario a “Yo he venido aquí a hablar de…”

  1. Rubén :

    Este asunto que comentas me recuerda al que sucedió hace 10 años, cuando el mismo día murieron Lady Di y Teresa de Calcuta. El tratamiento que recibieron las dos muertes fue similar al que comentas ahora. Hace un mes se ha conmemorado 10 años de sus fallecimientos y, como sucedió entonces, se ha vuelto a hablar mucho de la princesa de Gales y muy poco o nada de la monja. El debate es el de siempre: ¿los medios nos dan lo que queremos o somos nosotros los que tragamos con lo que nos dan los medios? En estos dos casos, lo tengo muy claro. Los medios han sido los que han decidido “lo que es más importante” para los ciudadanos. Obviamente, respetando que las desgracias de Lady Di y Antonio Puerta se merecían un importante espacio en los medios (reúnen muchos criterios para ser noticiables), me parece que se ha cometido una gran injusticia con Umbral y Teresa de Calcuta.

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