Oct 18
Los eventos no sólo distraen…
… También sirven para para conseguir objetivos concretos. No son meras acciones que gastan parte del presupuesto de marketing del cliente, no son meros divertimentos como muchos puedan pensar, sino que son herramientas de comunicación como los anuncios, folletos, ruedas de prensa, etc.
Es más, de hecho se podría decir que los eventos son la herramienta “total” ya que permite impactar a los 5 sentidos del asistente, hacer que lo interprete como experiencia, participe emocionalmente de la acción y acabe formando parte de su experiencia vital, de sus recuerdos personales.
Y los objetivos, aunque siempre tienen que estar, pueden ser de la más diversa índole: comunicar, motivar, alcanzar un feedback, conocer al público objetivo o, en última instancia, vender. Pero hay que tenerlos claros desde el primer momento y no ser ambiciosos, ya se sabe que “quien mucho abarca poco aprieta” así que focalizar todo el esfuerzo en uno o dos puntos es más rentable que intentar “hacer esto y lo otro y lo de más allá y sin olvidar aquello también”.
La convocatoria a un evento te hace sentir que “eres especial” y así hay que demostrarlo en la invitación, ya sea en el diseño, en el formato, en la forma de entrega, etc. Es muy importante que el invitado interprete desde el primer momento correctamente la finalidad del acto, lo que lo diferencia de los demás eventos a los que le han invitado y lo imprescindible de su asistencia.
En los eventos la agencia debe huir de la mera coordinación de proveedores y hacer entender al cliente que, en realidad, somos expertos en comunicar su mensaje aportando además el valor añadido de la creatividad. En un evento todo comunica y nuestra mejor baza es saber controlar hasta el mínimo detalle para que todo apunte en la misma dirección. Nimiedades aparentes como que te reciban con una sonrisa o te saluden por tu nombre al llegar pueden provocar desde un primer momento una actitud positiva en el asistente que facilitará que el resto del acto transcurra con mayor armonía. Un buen efecto de sonido o audiovisual en mitad de un discurso puede hacer que la audiencia mantenga su atención al 100%. O un grupo de actores pueden resultar más eficaces para desplazar a un grupo de gente de un lado a otro que el tradicional servicio de azafatas.
El gran problema de todo ello: el presupuesto. Pero un evento es una inversión aunque haya clientes que aún no lo hayan entendido… Ahora nos toca a nosotros hacérselo comprender.









20 Octubre 2007 a las 9:27 am
Bueno, en Nueva Imagen llevamos diez años en la organización de eventos, como parte de nuestra estrategia de comunicación integral, y creo que cada vez lo hacemos mejor. Pero es cierto que es necesario hacerle entender a un cliente la verdadera dimensión y significado de un evento. Aunque, como decía un poco más arriba, hay que “querer comprender”.