Adobe, creador del formato PDF y máximo estandarte del mismo, y Yahoo, uno de los grandes junto con Google de los enlaces patrocinados, han alcanzado un acuerdo para desarrollar e impulsar un novedoso sistema de publicidad en archivos PDF. Este nuevo servicio permitirá incluir anuncios en los documentos PDF, los cuales no aparecerían en el momento de imprimirlos. Realmente los anuncios no se muestran sobre cada página, sino en un panel contiguo, y tienen la particularidad de que cada vez que el lector acceda al contenido del documento en cuestión, el anuncio se sincronizará con el servicio de Yahoo. Los editores de estos contenidos en PDF obtendrán beneficios de la publicidad que en sus documentos se encuentren. Esto desde luego abre una nueva e interesante vía para la financiación de la creación de contenidos e informes de todo tipo.
Los anuncios, por supuesto, son contextuales, es decir, relacionados con el contenido del texto. Esto permite a un anunciante de botas de trabajo, por ejemplo, anunciarse en una publicación en PDF de un centro de investigación de biomecánica del pie que hable, por decir algo, de las lesiones más frecuentes en el trabajo en la construcción.
Lo interesante es que los anunciantes ganan audiencias muy específicas, basándose en sus intereses de lectura. Los editores, por su parte, ganan una fuente de financiación en un momento en el que los usuarios buscan sobretodo contenidos gratuitos.
De momento sólo está disponible en Inglés, pero ya lo esperamos con gran impaciencia, como siempre, para ser los primeros en probarlo.
Leo en ADN que las marcas invertirán en publicidad en los móviles 1.000 millones de euros en 2010. La noticia aparece en la sección de Economía y suelen decir que los economistas solo aciertan en sus “predicciones” sobre el pasado. No sé si la cifra será cierta. Faltan poco más de dos años y actualmente estamos en 7,7 millones. En realidad,hoy la mayoría de las personas recibimos solo publicidad en nuestros móviles de la operadora que nos da el servicio y que supongo que en la letra pequeñísima del contrato puso algo de que le autorizábamos para enviárnosla. Personalmente, me parece una publicidad muy intrusiva, muy invasiva y me molesta muy por encima de cualquier otra forma de publicidad. En el móvil tenemos la agenda de nuestros contactos personales y profesionales, recibimos llamadas de los que nos quieren y de los que nos necesitan, llamamos a quienes queremos y necesitamos. El móvil empieza a ser una prolongación de nosotros mismos desde que tenemos diez años y cuando nos falta parece que nos hubiesen amputado un trocito de nosotros. El mensaje que nos llega de Telefónica, Vodafone, Orange o la que sea anunciándonos algún descuento compite con el mismo sonido de aviso con el de nuestra pareja que nos llama para quedar y nuestros amigos que tienen alguna buena noticia que contarnos. Y no es lo mismo. Tal vez la publicidad en los móviles se convierta en algo normalizado en un par de años porque quién nos iba a decir hace quince años, cuando unos se avergonzaban de hablar con el pesado móvil en público mientras otros lo exhibían ufanos, que hoy el móvil sería lo que es. Hace no más de un par de años el parque de móviles superó al de teléfonos fijos, hoy hay 1,78 móviles por persona y nos gastamos una media de 35 euros al mes en llamadas o mensajes. Es posible, por tanto, que el móvil se convierta en un soporte publicitario pero entiendo que tendrá que ser con unos mensajes que los usuarios autoricemos, incluso demandemos, con algo que se parecerá más a información que a publicidad. De lo contrario, creo que los receptores nos opondremos.
Grupo Bentas es el curioso nombre de una consultora que sustituye en su nombre la v de ventas por la b de beneficio. Inteligente juego de palabras. Asistí recientemente a un curso impartido por ello en el Club de Marketing de La Rioja, sobre Dirección de Equipos Comerciales. Especialmente interesante me pareció el apartado sobre los ratios de actividad de los comerciales o los equipos comerciales. Parte de un planteamiento muy sencillo para analizar cuantitativamente la actividad de los vendedores. En un planteamiento de prospección se analizarían las llamadas efectuadas, a continuación las citas aceptadas, y, por último, los nuevos clientes adquiridos. Sobre un 100% de llamadas que cada comercial tiene que realizar, en cada escalón va descendiendo el porcentaje: no se efectúan el 100% de las llamadas previstas, no se aceptan todas las citas y obviamente no se consiguen todos los clientes. Sin embargo, de este ejercicio se podría concluir quién es más perseverante y hace todas o muchas llamadas, quién es más efectivo consiguiendo citas y, por último, quién cierra mejor operaciones. Desde luego, que el éxito depende de la perseverancia, la habilidad comercial y capacidad de seducción… pero también quién está al otro lado, el entorno, el momento, etc. Pero hay que pensar que alguna tendencia marca el sistema. Comparando los resultados de un equipo o un vendedor con otro equipo o vendedor, se podría descubrir objetivamente la diferencia, lo que nos coloca en la senda de poder mejorar los resultados; cuantificar objetivos de mejora (ej. el vendedor X debe pasar en su ratio de eficacia del 75 al 85%); se pueden plantear sistemas de formación internos, de modo que un comercial puede aprender como otro cierra una cita o como capta un cliente. Ratios sencillos para medir actividad, orientados a mejorar las ventas, orientadas a incrementar los beneficios. Bentas, al fin.
Leo en El País que su hemeroteca, hasta ahora sólo disponible para suscriptores, se abre definitivamente para todos los usuarios, de manera totalmente gratuita. Este paso es uno más de un proceso de paulatina liberalización del medio digital que le ha llevado a convertirse en el líder indiscutible de los diarios online. El País fue uno de los primeros diarios en apostar por Internet y ya en 1996 abrió su edición digital. En noviembre de 2002, en un escenario arrasado por el estallido de las “punto com”, con los anunciantes huyendo despavoridos del medio, decidió cerrar sus contenidos y hacerlos accesibles solo para suscriptores como forma de asegurarse el pan. El diario bajó considerablemente sus visitas, lo que le llevó a perder la batalla frente a sus competidores que mantenían el tipo con sus ediciones impresiones, con elmundo.es a la cabeza. No obstante supo reaccionar a tiempo y el 3 de junio de 2005, apenas dos años y medio después de cerrar para el gran público sus contenidos volvió a liberarlos, convirtiéndose a día de hoy, ahora sí, en el diario online más leído de España. Lo más curioso resulto ser como su principal rival, que en ese momento le sacaba siete cuerpos de ventaja, elmundo.es, ha quedado relegado a un segundo plano desde hace unos cuantos meses. Probablemente el uso y abuso de una publicidad invasiva, basada en esos robapáginas terribles que tanto disguntan a los usuarios, y banners de poca calidad, unido a un diseño antiguo que obvia cuestiones tan básicas hoy en día como la accesibilidad desde cualquier dispositivo o la usabilidad del propio portal, le hayan hecho perder fuelle ante los siempre críticos usuarios. El País, en cambio, parece ser que al final ha aprendido cual es el camino a seguir: contenidos gratuitos y de calidad financiados por nuevos soportes publicitarios mucho más creativos, que lejos de cansar al usuario aportan una experiencia atractiva para el navegante. Eso que llamamos entretenimiento publicitario o “advertaining” en la jerga y que sin duda es lo que permite sufragar iniciativas tan interesantes como las del elpais.com y otras muchas que seguro están por llegar.
Hola a tod@s, hoy aparece en elmundo.es un reportaje sobre la publicidad en internet.
http://www.elmundo.es/especiales/2007/11/comunicacion/inspirational_station/index.html
Hace referencia a la explosión de creatividad en internet.
Creo que lo mejor de la publicidad en internet es la inmediatez y la interactividad. Estoy seguro de que este tema está sin explotar y llegaremos a ver cosas realmente sorprendentes. Nosotros (nuestra generación) estamos siendo testigos de una auténtica revolución (la era de Internet). Llegará un momento en que nuestros nietos flipen cuando les contemos que nosotros asistimos al nacimiento de Internet.
Supongo que de la misma manera que a nosotros nos sorprenda que nuestros abuelos no tuvieran ducha en casa…
El progreso es la hostia…
Bajo este sugerente título, Steve Krug nos presenta un interesantísimo libro sobre usabilidad, término que hace referencia al grado en el que el diseño de un objeto facilita o dificulta su manejo. En este caso aplicado a la web, pero extrapolable a cualquier área de la comunicación, el diseño gráfico e industrial, la publicidad o la mismísima ingeniería.
Es un libro manejable, fácil de leer, que nos invita a la reflexión acerca de lo que llegamos a ponernos en la piel de los usuarios cuando realizamos nuestro trabajo. Este libro confirma, con datos, lo que desde hace mucho tiempo sospechaba. Abusamos del cliente, usuario o como queramos llamar al sufrido receptor de nuestro trabajo. Creemos que nos va dedicar un tiempo que no está dispuesto a regalarnos en la realidad para desenmarañar nuestros delirios creativos. Si no entiende de un primer vistazo lo que le mostramos, se cansa y se va de nuestro sitio. O deja de mirar nuestro cartel, o nuestro anuncio en prensa o lo que sea. No se para a pensar cinco segundos en las analogías que hemos querido hacer con algún extraño camino creativo que no resulta nada evidente, no le interesan nuestras bromas, ni que nuestra web sea graciosa. Quiere encontrar inmediatamente los servicios que ofrecemos o el equipo con el que contamos o los trabajos realizados. Y para ello busca “servicios”, “equipo” o “trabajos/book/portfolio”. Si no lo encuentra, se va. Sin más. No comparte nuestro ensimismamiento por nuestros vericuetos mentales. El usuario simplemente no quiere pensar. Repito, son datos objetivos, contrastados, fruto del estudio científico que Krug comparte con todos nosotros.
Sin duda un gran libro, que a mi personalmente me ha dejado una huella importante, y que creo que es una lectura muy recomendable para diseñadores, redactores, programadores, jefes de proyecto, responsables de marketing, clientes y en general cualquiera que tenga un cierto interés por la comunicación y su forma de estructurarla y presentarla.
Technorati Tags: Usabilidad
Veo por segunda vez en los quioscos de Logroño publicidad de la ciudad de Nueva Yoork. Esta vez se venden como ciudad de compras. Una gráfica simple pero efectiva e interesante, con un gran colorido y un fondo negro. Y un eslogan que dice: “Esto sí que es comprar”. Ya me llama la atención bastante que un destino turístico como Nueva York, la capital del mundo, esté anunciándose en una ciudad de 145.000 habitantes como Logroño y en quioscos que puedes encontrar lo mismo en la fuente de Murrieta que en el barrio del Cubo. Ojalá tuviésemos la posibilidad de llevar nuestros destinos de Logroño y de La Rioja hasta los quioscos de la ciudad de Nueva York. Pero nuestros presupuestos no dan para tanto. ¿Te imaginas ir por la Quinta Avenida y encontrarte un cartel de La tierra con nombre de vino? Pero lo que más me sorprende del cartel es el eslogan. Tan simple. Tan coloquial. Tan español. Me pregunto por qué aquí nos empeñamos para ser más modernos en escribir cosas tan absurdas como Shopping en folletos turísticos, guías de ocio, etc. No hablo de Logroño ni de La Rioja en particular, sino de España en general. Alba Coll, del Observatorio de Neología de la Fundéu (Fundación del Español Urgente) escribe en el último número de la revista corporativa (Donde dice…) un artículo sobre el sufijo -ing con el título ¿Creatividad al poder? )por cierto, curioso que en una revista de la Fundéu permitan a sus diseñadores gráficos escribir los titulares con minúsculas al principio). En el artículo recuerda como empezamos por el parking, el marketing, el camping y el lifting, hablamos ya de phising y kick boxing, de puenting o de footing, hasta llegar a cosas tan absurdas como compring, suiciding u hoteling.
En las oficinas de la Fundación Once, un mensaje informático te manda a casa a las seis de la tarde: “Esperamos que haya cumplido su jornada laboral”. Y la red se desconecta. Solo el 10% de las empresas españolas han implantado alguna clase de flexibilidad en la jornada laboral. Los españoles trabajamos 42 minutos más a la semana que el resto de europeos pero somos el quinto país con peor productividad. Seguimos presumiendo de trabajar 10 horas, esperamos a irnos a que lo haga el jefe y nuestra vida empieza el fin de semana. A esto que le llamamos entrega y compromiso en Europa le llamarían mala organización. En los países del club al que pertenecemos trabajan lo mismo pero en menos tiempo. Entresaco estas ideas de un artículo del El País Semanal (”Enganchados a la silla”, número 1.622, 28 de octubre de 2007) que me confirman lo que en Nueva Image estamos haciendo: aplicando algunas fórmulas de flexibilidad horaria y dando más pasos en este sentido. Las fórmulas posibles y las ideas son múltiples: horario continuo, menor pausa para comer, flexibilidad en las horas de entrada y salida, teletrabajo… La clave de todo es menos presencia y más eficiencia. Pero pasa por ahí: más productividad y más rentabilidad para la organización. Cualquier otra fórmula que prime a la persona y olvide a la empresa carece de sentido.