Nov 12
¡No me hagas pensar!
Bajo este sugerente título, Steve Krug nos presenta un interesantísimo libro sobre usabilidad, término que hace referencia al grado en el que el diseño de un objeto facilita o dificulta su manejo. En este caso aplicado a la web, pero extrapolable a cualquier área de la comunicación, el diseño gráfico e industrial, la publicidad o la mismísima ingeniería.
Es un libro manejable, fácil de leer, que nos invita a la reflexión acerca de lo que llegamos a ponernos en la piel de los usuarios cuando realizamos nuestro trabajo. Este libro confirma, con datos, lo que desde hace mucho tiempo sospechaba. Abusamos del cliente, usuario o como queramos llamar al sufrido receptor de nuestro trabajo. Creemos que nos va dedicar un tiempo que no está dispuesto a regalarnos en la realidad para desenmarañar nuestros delirios creativos. Si no entiende de un primer vistazo lo que le mostramos, se cansa y se va de nuestro sitio. O deja de mirar nuestro cartel, o nuestro anuncio en prensa o lo que sea. No se para a pensar cinco segundos en las analogías que hemos querido hacer con algún extraño camino creativo que no resulta nada evidente, no le interesan nuestras bromas, ni que nuestra web sea graciosa. Quiere encontrar inmediatamente los servicios que ofrecemos o el equipo con el que contamos o los trabajos realizados. Y para ello busca “servicios”, “equipo” o “trabajos/book/portfolio”. Si no lo encuentra, se va. Sin más. No comparte nuestro ensimismamiento por nuestros vericuetos mentales. El usuario simplemente no quiere pensar. Repito, son datos objetivos, contrastados, fruto del estudio científico que Krug comparte con todos nosotros.
Sin duda un gran libro, que a mi personalmente me ha dejado una huella importante, y que creo que es una lectura muy recomendable para diseñadores, redactores, programadores, jefes de proyecto, responsables de marketing, clientes y en general cualquiera que tenga un cierto interés por la comunicación y su forma de estructurarla y presentarla.
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20 Noviembre 2007 a las 11:11 pm
El libro tiene una pinta magnífica y creo que es una herramienta de trabajo fundamental para nosotros. Solo me alarma el título y lo que lleva aparejado. El pensamiento, la reflexión está en crisis. NOs estamos volviendo comodones.