Dic 24
Medio siglo de la letra de palo
Ayer elaborando un publirreportaje tuve que elegir una tipografía alejada de la Times, utilizada por el diario para sus textos periodísticos. Ante la cantidad de alternativas, me surgieron dudas y decidí pedir consejo a Mariam por su experiencia como diseñadora. Ella me aconsejó la Helvética. Este hecho cotidiano me recordó un artículo del País Semanal publicado hace cuatro o cinco semanas. Se titulaba ‘Medio siglo de la letra de palo’ y hablaba precisamente del aniversario de esta tipografía, la Helvética, creada en Suiza en 1957.
La Helvética supuso una revolución gráfica al desprenderse de los remates o adornos de sus caracteres tipográficos, lo que la hizo muy popular en la época. Y aún a día de hoy, la Helvética sigue siendo una de las fuentes más utilizadas y la que más se ha tratado de imitar (no olvidemos que la Arial es posterior). De hecho, tal ha sido su influencia que este año en Zúrich y en el MOMA neoyorquino se han realizado dos exposiciones para conmemorar su aniversario, ¡y hasta hay una película sobre su historia! Helvética, The Film que se puede comprar en la página de Veer -propietario de los derechos de la fuente- www.veer.com.
Tal vez el secreto de esta ‘cincuentona’ para mantenerse siempre ‘joven’ esté en su personalidad: es sencilla, clara y neutral. Casa con cualquiera pero a la vez no se casa con nadie. Permite a los diseñadores jugar con ella en multitud de combinaciones y sigue transmitiendo connotaciones de neutralidad y claridad. Es moderna sin arriesgar, sencilla sin aburrir. Por eso es una fuente que funciona muy bien en publicidad. Sino que se lo digan a Panasonic y Zanussi o a la más reciente Orange, que la han elegido como imagen de su empresa.
De hecho es la más ubicua de todas las fuentes tipográficas. Mires por donde mires siempre hay una Helvética (¡forma parte de nuestra cultura contemporánea!): en los rótulos de las tiendas, en la hoja de instrucciones,… y hasta en mi publirreportaje.









25 Diciembre 2007 a las 11:15 am
Y, sin embargo, solo la gente del mundo del diseño (arquitectos, diseñadores gráficos, etc.) le tienen a la Helvética el respeto y el aprecio necesarios. Para el común, desconocedor de su historia y de su glorioso pasado (y presente), la Helvéticas les parece “muy normal” o “muy vista”.