Dic 29

Historia de periodistas

Tag: PeriodismoJavier Alonso @ 10:04 am

presentacion-libro-historia-asociacion.jpgHoy voy a mirarme al ombligo. Ayer se presentó Prensa y periodistas en La Rioja del siglo XX. La Asociación de la Prensa (1913-2006). Este libro es la herencia del legado de los dos presidentes más brillantes que esta Asociación casi centenaria ha tenido. Y en la etapa, con seguridad, más brillante de la misma. Porque este libro es el resultado del encuentro afortunado de Luis Sáez y Luis Enrique González de Garay con Pilar Salas. Todo comenzó con un encargo a Pilar del entonces presidente Luis y su vicepresidente Luisen (y “capataz” por entonces de la Casa de los Periodistas), para que ahondase primero en la historia del edificio que alberga la actual sede de la Asociación de
la Prensa; y más tarde para que historiase una Asociación a la que pertenecíamos pero de cuyos orígenes poco o casi nada sabíamos y cuyo fluir nos constaba que había sido un poco Guadiana, con etapas bastante subterráneas y de poca o nula actividad. Esto que se inició como un pequeño encargo, debido un poco al enamoramiento de Pilar por la materia investigada y mucho a su perseverancia, se convirtió finalmente en una tesis y, ahora, por fin, en un libro.

Con la lectura del libro descubres multitud de curiosidades, como los orígenes de una Asociación de “señores” que se reunían en el Café de Los Leones o en el Hotel Comercio, que celebraban verbenas, obras de teatro y corridas de toro benéficas, y que se alineaban en “la buena prensa” (católica) o, por oposición, en “la mala prensa” (liberal). Compruebas que las ideas que hoy se nos ocurren para integrar a nuestras abandonadas familias en la vida asociativa ya las pusieron en práctica en los años treinta organizando bailes de disfraces para los niños de los periodistas asociados. Que la Dictadura, como sospechábamos, no fue gratis para los periodistas, no ya rojos sino simplemente no absolutamente afectos al nuevo régimen, como es el caso del depurado Cayetano Melguizo, presidente de la Asociación en la época de la Guerra Civil… Y así hasta la época más reciente donde todo nos suena más. Especialmente a quienes en los últimos 15 años hemos vivido intensamente la Asociación y conocemos personalmente y apreciamos a Pepe Lumbreras y Carlos Hernández Olmos y contamos entre nuestros amigos a los citados Luisen y Luis, los cuatro periodistas que han presidido esta Asociación durante la democracia y a los que tanto debemos sin saberlo.

Este libro hace historia de la Asociación, del periodismo en La Rioja pero también de los medios de comunicación y nos ayuda a entrever los cambios de la propia sociedad riojana. El trabajo de ratón de biblioteca o de archivo de Pilar (que nos parece tan normal en los historiadores especialmente a los periodistas, maestros de lo efímero y que tan frívolamente e incluso tan irrespetuosamente manoseamos a menudo documentos importantes sin sospechar su valor), saca a la luz datos muy  curiosos. El vaciado que Pilar ha hecho de la Guía de la Comunicación, que edita la Asociación de la Prensa desde 1989, permite hacer los más curiosos rankings, comprobar por ejemplo que nombres o qué entidades han estado siempre en la Guía en las últimas décadas (como es el caso de Nueva Imagen, en el directorio de agencias de comunicación), quienes estuvieron y tuvieron sus minutos o años de gloria para pasar al más absoluto ostracismo por la pura ley del tiempo o del destino, quienes… En fin, que sin quererlo y a la chita callando pone bastantes cosas en su sitio.

Pero sobre todo, la historia nos ayuda y enseña, a valorar lo que tenemos y nos invita -en realidad, nos obliga- a preservarlo y defenderlo. Porque la libertad cercenada (como tituló otro de sus ensayos Pilar) es el equivalente de una sociedad amputada, incompleta. En tiempos en los que la libertad de expresión está constitucionalmente amparada, quienes somos depositarios del derecho a la información y ejercemos lo que García Márquez definió como “el oficio más bonito del mundo”, tenemos en realidad un deber: el de defenderla, evitando cualquier ultraje, cualquier tentación de ponerle límites y cualquier injerencia que la desvirtúe. Para terminar y sucumbido como la mayoría de los colegas al periodismo de declaraciones frente a los hechos orillados, recojo unas palabras del consejero de Cultura del Gobierno de La Rioja, Luis Alegre, que citaba a su vez una proclama, casi un manifiesto, del periódico El Liberal de 1928: “La prensa debe servir de atalaya vigilante contra los abusos del poder público, fiscalizando los actos de gobierno y siendo una medianera, insustituible en su eficacia, entre los gobernantes y los gobernados”. Una cita histórica, como este libro, que no solo los periodistas, sino todos los ciudadanos, y especialmente quienes nos gobiernan, deberíamos tener siempre muy presente.

 El libro puede conseguirse en la librería del Instituto de Estudios Riojanos. 

La foto es de la presentación del libro, extraída de larioja.com / J. HERREROS

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