Ene 17
Por fin recibo propaganda en el buzón
De toda la vida recuerdo el hecho de que al sonar el portero automático de mi casa y contestar “Quién”, escuchar como respuesta “Propaganda”. En realidad, cuando he bajado a recoger la supuesta propaganda, siempre me he encontrado publicidad. Nunca propaganda.
Está claro que la confusión de los repartidores de antaño ha llegado hasta nuestros días, porque los repartidores actuales siguen llamando propaganda a la publicidad y, claro está, también la gente de la calle, que es quien recibe la “propaganda” en sus buzones. Si te echan “propaganda”, se llamará así, ¿no?
Aunque cada vez es más difícil recibir publicidad en el buzón por culpa de las cestitas que han proliferado en los portales de Logroño, recientemente me sucedió algo insólito. Como de costumbre, llamaron diciendo que iban a echar propaganda. Cuando bajé, ¡oh, sorpresa!, realmente había propaganda.
Sí, de verdad. Habían echado una nueva revista de uno de los partidos políticos de la ciudad. Me puse a ojearla sin demasiado interés (como todo lo que tiene que ver con la política). A pesar de ello, recalé en una frase de la presentación de la publicación. Decía algo así como que “esta nueva revista servirá para informar a los ciudadanos…”.
Me puse a pensar en el repartidor y reflexioné: “Cuando por fin este pobre hombre consigue echar propaganda, ahora le dicen que es información”.
No sé, quizás los del partido político en cuestión han sido repartidores de jóvenes y ahora tienen la cabeza hecha un lío entre la publicidad, la propaganda y la información.
Espero que aunque los repartidos -sin mala intención- han conseguido que llamemos propaganda a la publicidad, los políticos –con intenciones menos inocentes- no consigan que llamemos información a la propaganda.
PD: Por cierto, no entiendo por qué la publicidad se queda en la cestita y la propaganda consigue llegar hasta el buzón. Quizás debajo de la pegatina de “Publicidad”, haya que poner otra de “Propaganda”.









24 Enero 2008 a las 12:42 am
Sí, Rubén. Yo también recibí esta propaganda en mi buzón. Y también me pone malo lo de que se desprecie la publicidad poniendo buzones de autoservicio en la calle. Yo preferiría un buzoncito en mi portal que pusiese cartas de los bancos y cartas de Hacienda o algo así. Me interesa mucho más tener información dentro de mi buzón sobre a qué precio están los plátanos en el supermercado que cuánto ha subido mi hipoteca debido al Euribor. Y cada vez que llaman a mi timbre y dicen “propaganda” me dan ganas o de no abrirle por si es verdad, o de explicárselo y corregirle, educadamente. Pero, qué culpa tiene el repartidor, el final de la cadena en muchos casos entre nuestros clientes, las agencias y los consumidores, normalmente más precariamente pagado que los periodistas o los publicitas y que seguro que tienen mucho que aguantar…