Feb 05

Yo no digo backup, tú no dices briefing

Tag: ComunicaciónJosé Mª Baquero @ 12:19 am

A mi amiga Merche le suele irritar profundamente el uso de anglicismos en el uso cotidiano y profesional del idioma. A  mi juicio, tiene mucha razón. Especialmente a lo concerniente a las estupideces lapidarias que día a día soltamos los tecnólogos, cuando, ampulosamente, llenamos nuestro discurso de palabrejas y acrónimos sajones que bien podríamos sustituir por otros términos más castizos y, sobre todo, más entendibles.

Me ha costado un triunfo y sobre todo una cierta cura de humildad el rebajar, aunque sea mínimamente, mis casi diletantes disertaciones técnicas. Al menos hasta que mi desbordado ego se ha sentido henchido de confianza ajena en mi conocimiento de estos temas. Por supuesto, siempre hay ocasiones en las que es necesario hacer uso de un lenguaje muy técnico, claro está, ya sea porque el interfecto que tengo delante es tan fatuo como yo a los veinte años (y aun la vida no le ha hecho probar su particular acíbar), porque están midiendo mi conocimiento de tan patética guisa, o simplemente porque al fin hablas con otro técnico con tus mismos conocimientos y así la conversación discurre más fluida. No obstante, con el tiempo y una caña, te das cuenta de que la mayor demostración de tu conocimiento profundo de un tema no está en dejar a tu interlocutor con una profunda sensación de ignorancia, sino en explicarte y que te entienda sin necesidad de que tenga tu base y conocimiento del tema en cuestión.

Es verdad. Resulta tremendamente estúpido llamarle CEO a un consejero delegado (y fue idea mía, pues me parecía muy “cool” hace un par de años y me empeñé en ponérselo como firma de sus correos) como si Juan o Alfredo fueran a ser más o menos por poner su cargo en inglés. Una gilipollez. De la misma envergadura que el empeñarme en poner chorradas de órdago en los presupuestos como “hosting”, en lugar de alojamiento, Open Source, en vez de código abierto o cuando hablo con los señores que nos están montando las redes  en las nuevas instalaciones, de Switching en sustitución de Conmutación de redes, que suena igual de críptico pero más nuestro (aunque en este caso concreto diré que empezaron ellos). Vaya, que entono el “mea culpa” en mi palmaria tontería lingüística.

Pero una vez me he flagelado públicamente considero que estoy en mi justo derecho de reclamar el destierro de ciertos términos muy comunes en nuestra jerga publicitaria, profesión, que huelga decir, y aunque alguno le duelan prendas, que siento tan mía como el que más. Al menos hacerlos desaparecer de los presupuestos y demás documentos escritos que redactamos a diario. Si palabras como “Server”, “login”, “password” o “browser” deben ser sustituidas por sus homólogas castellanas, justo es que reclame el mismo tratamiento para “briefing”, que tan correctamente puede ser sustituida por “información básica”, o el más terrible aún si cabe “timming” que digo yo si contendrá más minutos que mi cronograma, calendario de ejecución o como se le quiera denominar a esa suerte de gráfico ideal con tendencia al incumplimiento. Y digo que sería bueno no ponerlas por escrito porque, desengañémonos, el cliente no las maneja con la misma soltura que nosotros, no forman parte de su cultura. Puede que sí, seguro, del director de marketing de turno, pero seguro que el también lo entenderá escrito en castellano y ya de paso, también su jefe. Sinceramente, cuando escuchas a un publicista soltar su perorata cuajada de anglicismos te repatea el estómago en la misma medida que cuando escuchas al informático hablar en lenguas extrañas, que suelen significar que tu ordenador tiene un virus.

Entiendo que también son muchos los términos, especialmente los que hacen referencia a verbos, difíciles de traducir. Pero desde luego no creo que justifique su uso en la mayoría de los casos y mucho menos el incurrir en esa esa manía emética de inventar verbos como “loguearse”, “parsear”, “copipastear” (juro que lo he oído), “eyectar” o el que más me aturde y mi favorito para colgar de los pulgares a quien lo suelte “bacapear”. Ahí, de verdad, actuaría sin piedad.

El castellano no es sólo una lengua riquísima, llena de palabras que la mayoría aún no conocemos, sino que además, tiene en su etimología el poderosísimo motor de dos lenguas, el latín y el griego, con una riqueza de conceptualización verbal sin parangón, capaces de alumbrar tantos términos como sean necesarios, con independencia de su carga semántica. Solo hay que ponerse, y si no sabemos, pedir ayuda.

2 comentarios a “Yo no digo backup, tú no dices briefing”

  1. Javier Alonso :

    Estoy del todo de acuerdo. A veces se nos escapan (tanto es el abuso) a quienes los detestamos y otras los usamos con pleno conocimiento para “estar a la altura”, casi siempre de algún gilipollas. Perdón. Esta tarde estaba jugando al intelct con mi hija con los dos tomos de la RAE delante y eso me hace sentirme bien. Me encanta que le gusten las palabras y que ella elija juego. Como me llamó la atención como uno de los asesinos de “A sangre fría” leía el diccionario en su celda. Bonita manera de aprehender y evadirse.

  2. Mercedes Rubio :

    TE QUIERO.

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