Ago 06
Mami, ¿por qué quieren romper la playa?
Ésta fue una de las muchas preguntas a las que me enfrenté el domingo pasado, después de que ETA decidiera que Laredo era un buen sitio para sembrar ese día desconcierto y rabia y nosotros decidiéramos aceptar como buena la idea del niño de ir a buscar conchas a pesar de las nubes.
Pero no se las pude responder. Al menos, no sin mentir. Mentí al decirle que podía estar tranquilo, que ya los policías habían conseguido explosionar las bombas y que no se había roto casi nada; mentí cuando le expliqué que solo eran unos pocos hombres malos con ganas de hacer el gamberro pero que no era su intención hacernos daño; mentí cuando le contaba, que sí, que claro que iban a ir a la cárcel. En su mundo de blancos o negros no encajan otras posibilidades. Mentí porque me niego a explicarle a mi hijo (por ahora) que en realidad no querían romper la playa.
Menos mal que a los seis años la imaginación y la inocencia se alían para conseguir obviar lo que no les gusta y en cuando logramos que dejara de llorar, en sus ojos ya no había terror ni desconsuelo sino la calma que inunda el alma cuando se cree a salvo.
Y es una lástima que perdamos esa capacidad al crecer. Porque yo, ya por la tarde, no conseguía dejar de sentir bajo los pies el eco de la primera explosión, ni dejaban de rondar por mi cabeza imágenes inventadas de lo que pudo haber sido, que competían entre sí para ver cuál era más terrible.









11 Agosto 2008 a las 2:38 pm
Te entiendo y comprendo tus mentiras piadosas. Personalmente, hace tiempo que superé esa etapa, acertada o equivocadamente, y decidí contarles las cosas a mis niños (la pequeña, 7 años) en toda su crudeza. Creo que es bueno empezar desde muy pequeños a formar conciencias críticas. La dificultad reside en la complejidad del tema para mentes muy maniqueas, como las de los niños, en las cuales es difícil pasar del buenos y malos. Pero, en todo caso, creo que es bueno que empiecen a saber quiénes son los malos.
12 Agosto 2008 a las 8:42 am
Sé que peco de ingenua pero me gusta pensar que si espero un poco, quizá alguna de estas cosas se las pueda contar con pretéritos.