Escribía en una entrada anterior sobre el uso del lenguaje en la política (¿Crisis o desaceleración?). ¿Es el mundo de la comunicación y la publicidad ajeno a este uso del lenguaje? No, en absoluto.
Por un lado, porque a menudo quienes trabajamos en publicidad y comunicación estamos al lado de los políticos y de las Administraciones definiendo mensajes, asesorando y buscando las palabras adecuadas para el fin que nuestro “cliente” tiene.
Además, los que nos dedicamos a esto sabemos del enorme poder de
la palabra. Básicamente la comunicación y la publicidad se basan en la palabra y
la imagen. Hubo una etapa en la que la palabra fue más importante, hasta que muy recientemente la imagen fue restándole protagonismo. Creo que con la irrupción de Internet la palabra recobra el papel principal debido a los sistemas de búsqueda. Todo debe estar etiquetado para ser encontrado.
A nadie se nos escapa que, como dice el refrán, las palabras las carga el diablo y que todos los que las manejamos lo hacemos para conseguir unos fines: pero no solo los políticos, los medios de comunicación o las agencias de comunicación y publicidad. Todos. Los hablantes y escribientes sabemos lo que es un juego de palabras, un doble sentido y las connotaciones que en un contexto tienen cada palabra que utilizamos. Y su uso no es inocente. La intención siempre existe en
la comunicación. Hablamos o escribimos con un fin.
Lo que nos diferencia a quienes somos profesionales de la palabra es que las utilizamos con unos fines comerciales. Es decir, vendemos nuestro oficio, nuestro saber hacer.
También nos distingue que casi siempre nuestro objetivo es llegar a la gente con un mensaje claro, no confundir, distraer, encubrir, tapar, etc. Para llegar, lo hacemos de muchas maneras y uno de los recursos, no menores, es el humor. Recientemente, escuchaba una cuña en la SER en la que cada vez que el locutor utilizaba la palabra crisis sonaba un pitido que impedía escucharla al igual que se hace cuando alguien utiliza una palabra malsonante, o ya que hablamos del poder de la palabra y sus connotaciones, por qué no, taco o juramento. Cada palabra tiene un sentido distinto en el que influye toda la cadena de comunicación: el emisor, el receptor, el canal, el contexto, el tono…
Si tuviese que definir quién tiene más responsabilidad en el uso del lenguaje creo que son los medios de comunicación, por encima de las agencias de publicidad y comunicación y de los políticos. ¿Por qué? Porque se entiende que las agencias de publicidad y comunicación trabajamos para quien nos paga y los políticos persiguen un fin interesado, que es reforzar la imagen de marca de su partido, gobierno o institución. Lo mismo ocurriría en el caso de las empresas, de los anunciantes privados. Se persigue vender una idea o un producto y el lenguaje se convierte en un instrumento. En el caso de los medios de comunicación, en mi opinión, la responsabilidad es mayor porque creo que su único fin debe ser el de informar de la forma más correcta y su único interés, el lector, oyente, telespectador o internauta.
Los únicos límites, a mi juicio, están en la ética y en el buen uso del idioma. Technorati Tags: imagen, lenguaje, emisor, receptor, canal, contexto, tono, ética, idioma, marcas
14 Agosto 2008 a las 7:41 pm
Creo que llevas razón en eso de que los medios de comunicación tienen una responsabilidad mayor y que deberían solo informar y ser muy asépticos, pero lamentablemente muchos resultan muy tendenciosos. Yo creo que esto es porque ellos también trabajan para sus clientes, indirectamente.