Acabo de ver el cartel de San Mateo. Me parece el peor de los últimos años. He decidido escribir sin hacer más averiguaciones para poder ser totalmente sincero en mi juicio. No me gusta la idea, ni la ejecución, ni la imagen, ni la tipografía, ni el color. Lo siento por el ganador del concurso, por el resto de participantes y por el jurado. Pero, sobre todo, por la ciudad. Creo que es un cartel que no “vende” la ciudad que somos o la que queremos ser. Pienso en cuando pase a la historia y se mire con la perspectiva de los años. Si un cartel es, y debe serlo, el reflejo de una época, bien poco dirá de la actual.
La crítica, aunque muy dura, es absolutamente constructiva. Tiene como objetivo hacer reflexionar sobre lo anterior a los técnicos y políticos que rigen esta ciudad. Juro que me encantaría haber visto un cartel que me apeteciese colgar en mi casa o en mi despacho al margen de la autoría. Sé que los carteles de fiestas, por el motivo que tratan, tan cerca de la gente, siempre dan lugar a controversia y que nunca llueve a gusto de todos. Pero quiero pensar que mi punto de vista, después de más de 15 años rodeado de diseñadores, es , modestamente, más cualificado que la media.
Evidentemente, este no es el cartel más feo que me tropiezo en las calles de Logroño pero es un cartel muy relevante, del que se hacen muchas copias, que es muy bien acogido por el comercio y la hostelería y, por tanto, muy visible, que se repite mucho, íntegro o versionado en el programa, en los periódicos, en la televisión. Es decir, que el acierto o el error tiene mucha más repercusión o trascendencia.
Aparentemente, un sistema de concurso público con una dotación para el premio que no está mal parece un buen sistema para garantizar cada año un buen resultado. Sin embargo, muchos años la realidad lo desmiente. Creo, por ello, que esta reflexión política y técnica es clave. Si el concurso va a seguir siendo el sistema, hay que asegurarse participantes de calidad, sea como sea, con el sistema de invitación a participar, con la difusión, con la cuantía del premio, con la opción de dejarlo desierto, con el jurado, con lo que sea. No discuto el sistema, solo el resultado.
Pdta. ¡Coño! Al buscar en Google una imagen del cartel para ilustrar esta entrada, he averiguado la autoría. Lo siento, amigos.
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